Jaume Montserrat

Publicado por Jorge Rizo,

En esta breve entrevista hablamos con Jaume sobre la forma en que comienza una pieza, la flexibilidad del sketch y la construcción de la serie “Emptyland”

Lo volátil de los trazos y una sencilla dualidad de colores para la ensamblar una idea. Componer desde lo vacío y lo sustancial.

-Me gusta ir siempre con una cámara de fotografiar y una libreta de bocetos para luego mezclar los resultados en el estudio. Allí también se suman las historias provenientes de películas, libros, o incluso la música que esté escuchando en ese momento.

– En la serie Emptyland hablo sobre una isla ficticia en la que desperté en el vuelo de vuelta de América del Sur a España en 2010 (viaje del que hablo en la serie Autostop). En esa islas sólo había un animal de cada especie. Animal asexual e inmortal. Animales vacíos todos ellos. No comían porque no lo necesitaban y por tanto, al prescindir de la obligación de alimentarse, para muchos de ellos, eso suponía prescindir de cazar o ser cazados. Vivían en una constante fauna de seres simbiontes donde todos se ayudan entre ellos. Los más pequeños, como por ejemplo los reptiles, se agarraban fuertemente a grandes mamíferos para que no se los llevara el viento. Todo esto me sirvió como excusa para apoderarme del vacío y darle la importancia de “infinita posibilidad” que para mi supone ese espacio, o mejor dicho, ese “no – espacio”.

– Para este proyecto partí de imágenes de internet de animales en su hábitat natural (nada de zoos, circos, ni cárceles parecidas). Gracias a estas imágenes pude entender la relación de tamaño que hay entre ellos, y pude estudiar su volumen como cuerpo tridimensional para poder después “vaciarlos”.

– Trabajo mucho con bolígrafo – el normal, de cualquier quiosco – porqué me gusta el resultado de “acabado” que da a diferencia del grafito: es como entintar con un lápiz. La gama cromática no era importante para este proyecto así que la reduje a dos simples colores con los que poder separar un animal del otro, así como su exterior de su interior. Tampoco tengo ninguna exigencia por lo que respecta al papel, solo quería que no fuera ni muy mate ni muy granulado para que el bolígrafo pudiera desplazarse por él sin tropezar.




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